Somos lo que comemos

Ya te lo decían tus padres: somos lo que comemos

Seguramente que más de una vez habrás oído a alguien a tu alrededor utilizar la expresión: Somos lo que comemos. Y es que, además de que nuestro cuerpo se forma a partir de los nutrientes que aportamos a través de la alimentación, la forma en que comemos y cómo tomamos los alimentos dicen mucho sobre nosotros mismos.

 

La acción de comer no es tan solo un instinto de supervivencia o el hecho de satisfacer una necesidad vital. Según lo que comemos y cómo comemos, se puede obtener de cada persona mucha información sobra su personalidad y su forma de ser.

Para algunas personas, comer no supone una satisfacción, sino un suplicio, siendo para otras un auténtico placer, pudiendo llegar hasta el punto de suponer una verdadera obsesión. Mientras que algunas personas no ponen interés por comer y lo hacen sin tener en cuenta lo que realmente están comiendo o de la forma en que lo hacen (comer de pie, frente a la televisión, platos sin elaborar, fríos, etc), otras utilizan la comida como la principal forma de calmar los nervios o la depresión, intentando colmar ese vacío interior o enterrando los problemas cuando algo en la vida no les va bien.

 

No es necesario llegar hasta el punto de controlar cada cantidad de alimento que ingerimos, pesando, midiendo, o dándose un atracón y luego vomitando. Hay quienes piensan que mediante esta manera se puede llegar a tener el control de alguna forma cuando el resto de la vida es un caos incontrolable. O bien hay quién se excusa de su forma compulsiva de comer o de hacerlo de la forma más incorrecta culpando al entorno: “No tengo tiempo para cocinar”, “Una comida familiar es para darse un atracón”.

Todas estas son situaciones que deben controlarse. La alimentación es un acto necesario para la vida, no podemos convertirlo en algo compulsivo ni en un castigo; es el primer paso para lograr una correcta salud, y para mantenerla a lo largo de toda la vida.

Debemos recuperar el control de nuestras comidas diarias, porque somos lo que comemos.

Add a Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *